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Escrito por EPD
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Nos cuentan que se está realizando una encuesta telefónica entre la población pedroñera para conocer el grado de satisfacción con la gestión llevada a cabo por el consistorio y por la propia Alcaldesa-Presidenta. A priori nada que objetar sí se trata de un método para sondear la opinión pública y valorar que opinan los ciudadanos sobre la forma y actuaciones del Ayuntamiento y quien lo dirige. Sería en todo caso interesante saber para qué, quien lo hace y quien lo paga. Aunque la cosa tiene más miga.
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El para qué puede tener varias respuestas. Por un lado hacerse una idea del cómo ven los pedroñeros la gestión consistorial, (al menos los que reciben la llamada telefónica), pero también, que duda cabe, de hacer cuentas sobre las posibilidades reales o proporcionales que tiene la actual alcaldesa ante las próximas elecciones municipales.
El quien lo hace y quien lo paga son dos preguntas relacionadas. Si lo hace el propio Ayuntamiento como "autosondeo", bien por sus propios medios, bien recurriendo a una empresa privada especializada en estudios estadísticos, el coste saldrá del erario público. Si se limitase a recoger la opinión del cómo lo está haciendo ésta corporación municipal, existiría una justificación, al menos medio-ética, para pagar la minuta del estudio. Lo malo es que se utilice apara hacer cábalas sobre las posibilidades electorales de la actual regidora.
Cabe la posibilidad de que la iniciativa provenga de un partido político, algo que suele ser habitual por estas tierras y que también coincidiría con los últimos rumores sobre un nombre que ya lleva sonando varios meses para encabezar la lista de un partido, en cuyo caso esperamos que el coste lo sufrague el propio partido.
Lo que llama la atención sobre la encuesta telefónica es que además de estas preguntas se añada una bastante llamativa como es conocer a quien se vota. Yo pensaba que el voto era secreto, pero la confidencialidad del voto queda en entredicho si el que pregunta tiene el nombre, apellidos y número de teléfono del entrevistado. Obviamente cualquiera es libre de decirlo o mandar al carajo al encuestador. Pero claro, hay que saber quien es el encuestador y que se hará con esos datos después de realizar la encuesta.
En resumen, muchas preguntas, tanto del que las hace como sobre quien las hace.
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