
Me desayuno esta mañana con el siguiente titular de La Gaceta del que también se hace eco Libertad Digital, “El aeropuerto de Ciudad Real puede convertirse en base logística del Ejército americano”
Si estuviésemos en diciembre habría chequeado rápidamente la fecha en el calendario para ver sí hoy era o no 28 y descartar que se tratase de una inocentada, pero estando en el último día de enero y sabiendo que todo es posible en Psoelandia, lo único que se me ha ocurrido es releer varias veces los artículos por sí hubiera alguna errata.
Al parecer, el ex presidente de CCM, Hernández-Moltó, aparece como el intermediario de la venta al haber creado un holding para quedarse con la futura zona de operaciones. Si hace unos días el Banco de España anunciaba una propuesta de sanción a Moltó por su actuación al frente de Caja Castilla-La Mancha de 155.000 euros, ahora debe de estar pensando que eso es chicha y na comparado con los beneficios que puede obtener si el negocio cuaja. Para colmo, la vicepresidenta segunda del gobierno, Elena Salgado, le echaba un capote al señalar que se podría recurrir la sanción. También incluía 5 años de inhabilitación para cargo público. ¿Pero que administración meridianamente decente contrataría a Moltó? ¿Cree alguien que Moltó se va a deprimir mucho por no trabajar en la administración?
La batallita del aeropuerto de Ciudad Real, de haberse dado en Estados Unidos, podría haber inspirado fácilmente el guión de una película tipo “Informe Pelícano”, “Erin Brockovich” o similar donde actuase Julia Roberts como reportera o abogada en ciernes que investiga una trama en la que el poder político, la banca y unos cuantos empresarios bien relacionados compran por cuatro duros unas tierras, las recalifican para montar un negociete lucrativo que al final se va al traste pero que consiguen reflotar a base de arrendarlo al ejercito de una nación extranjera.
El artículo de La Gaceta se basa en fuentes que sugieren que la venta ya se habría podido realizar y se encontraría en manos de una empresa americana que próximamente se transformaría en base de avituallamiento para operaciones militares estadounidenses. Obviamente, de ser cierto esto, requeriría obligatoriamente el visto bueno del Gobierno Español y el Ministerio de Defensa, así como el conocimiento de Barreda.
A mi se me pasa por la cabeza también un más que probable conocimiento del asunto por José Bono, por haber sido presidente regional que conoce a todo el mundo y con experiencia sobre que teclas tocar en Defensa. Pero esto es mera especulación.
La verdad es que pensando en todos los implicados en éste asunto del aeropuerto, uno se los imagina en el papel de José Isbert, Manolo Morán y el resto del reparto de Bienvenido, Mister Marshall, y al aeropuerto engalanado con carteles de “Welcome”, “Bienvenidos”, “Hola”, como en el Villar del Río del film de Berlanga, con la diferencia de que aquí si se para la comitiva, los que pasan de largo son los bombarderos que repostarían camino de Irán o cualquier otro objetivo de Oriente Medio.
Pero ¿Será posible?, ¿Cómo Zapatero venderá luego esto dentro de su Alianza de las Civilizaciones? ¿No le generará alguna contradicción con su estrategia de ser el infiel amigo de las naciones islámicas? ¿No sentará mal a los del “No a la Guerra”? Visto que es capaz de decir una cosa y la contraria, capaz traerse las tropas de Irak y luego mandar más soldados a Afganistán, y cumpliendo con los artistas de la ceja mediante el cierre de webs con enlaces, es fácil suponer que no le ocasionará más problemas de los que ya está acostumbrado a generar y llevar.
¿Será todo esto cierto?
Lo dicho, todo es posible en Psoelandia.
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