Cena del señor feudal y su cacique
Señora alcaldesa, no siento ninguna complacencia en dirigirme a usted en estos términos. Mi único objetivo es despertar su conciencia si es que está dormida y no ausente. No existe ninguna justificación en la opinión de la mayoría del pueblo y la mía propia para llevar a cabo este disparate. No hemos luchado tanto para conseguir una democracia para que unos señores sean del partido que sean, me da lo mismo unos que otros, quieran imponer en nuestro pueblo la Ley de “Aristocracia de la tierra”.
Como mujer siento vergüenza de que sea otra mujer quien lleve a cabo esta gestión. Siento vergüenza ajena de que no sea usted consciente de quitarle a nuestro pueblo algo tan legítimo como son estos caminos, y me pregunto si está usted dispuesta a que se le juzgue por esto el resto de su vida.
No se que le han ofrecido a cambio, pero sea lo que sea, créame, no le compensara tal deshonor, de la carencia de coraje y dignidad. Después no crea que engañara a nadie con una lagrimitas contándoles que son tiempos difíciles, que si la crisis, que la falta de oportunidades de trabajo, que sí le han presionado en su partido. Todo eso lo sabía cuando aceptó el cargo y lo “acepto”. Pues ha llegado la hora de que demuestre su catadura moral y se planteé si antes de doblegarse, no le conviene mandarles a hacer puñetas y “dimitir” como hizo alguien antes que usted con sentido común, pues no quiso quedar como Judas para el resto de sus días. Que es como quedará usted sino rectifica a tiempo
Alguien dijo que usted si tenía valor para vender los caminos. Algún pelota que andaba buscando algún beneficio sin duda. No hace falta valor para esta hazaña, sino ser cobarde y coger el camino más fácil.
No es mi intención causarle problemas, sino todo lo contrario. Poner un granito de arena para impedir que haga algo de lo que todos lamentaremos. Sólo la impotencia y la rabia de la injusticia me hacen dirigirme a usted en ésta Carta Abierta. No me importaría hablar con usted cara a cara porque no tengo nada contra su persona. Es sólo que no comprendo porque hace esto en contra de los intereses de nuestro pueblo cuando la obligación de usted, como máxima autoridad, es defendernos. Para eso le pagan un buen sueldo que sale de los impuestos que pagamos todos.
Saldremos de la crisis y tendremos trabajo, pues no es la primera vez que tenemos problemas, pero los caminos los perderemos si usted no lo impide. Si no le importa que las generaciones venideras contemplen desde las vallas de La Veguilla de la que nos ha privado. Piense que en ese documento quedara su nombre, y en la opinión que tendrán de usted no creo que sientan orgullo de su parentesco. Deseo que analice todo lo que le digo porque el tiempo pasa deprisa. Es usted muy joven y existen otras formas de estar en política con dignidad y sintiendo el respeto de su pueblo, pues no hay oficio más digno que hacer algo por lo demás desde donde sea, incluso en política.
Tendré el mayor placer en pedirle disculpas públicamente si compruebo que estaba equivocada. Es más, no sabe como lo deseo. Suerte y coraje
Manchega GP.
|